España-Deportes
Cristian Tello, la chispa de Sabadell


Futre animó al Atlético desde el fondo sur como un hincha más
Madrid- Se puso un gorro para cubrirse la cabeza, una bufanda, unos guantes y un abrigo grueso. Ya se sabe que si hace frío en Madrid por una ola siberiana, en el Calderón, todavía más. Después, acudió al estadio rojiblanco, pero esta vez para cumplir un sueño: en el fondo sur del estadio, donde se coloca el Frente Atlético, había un visitante inesperado. Era Paulo Futre, uno de los ídolos eternos del Calderón, que esta vez prefirió convertirse en hincha pese al frío, ser un aficionado más y huir del calor del palco. «Me faltaba un sueño y era esto. Llevaba 24 años esperando. Es una locura, no he sentido frío, siempre saltando, gritando, y era algo que esperaba al máximo», reconoció el ex futbolista portugués. «Ha sido un día muy especial para mí. Ha sido una pena no ganar, pero el Valencia es un rival fortísimo. Lo he pasado como un niño», añadió el zurdo, que varias veces fue coreado por la afición. Como cualquier otro seguidor rojiblanco, expresó un deseo: «El “Cholo” va a estar aquí muchos años con un buen ciclo ganador».
q Godín, sólo un susto. El defensa del Atlético chocó con dureza con el portero del Valencia, Diego Alves, y tuvo que ser sustituido. A falta de que le hagan pruebas hoy, sólo es un susto: sufre un traumatismo en el muslo.
Atlético y Valencia empatan a todo


Máximo rendimiento
MADRID- Cristiano Ronaldo cumplió ayer 27 años camino de su tercera Bota de Oro, segunda consecutiva, caso de que los goles que siga sumando en Liga a los 24 que atesora en lo que va de campeonato le terminen por proclamar «Pichichi». El delantero portugués está en plenitud goleadora –más de un tanto por partido, 1,14, el mejor promedio de su carrera–, pese a que desde primeros de año ha ampliado su registro de juego, incorporando una faceta mucho más defensiva a la que cualquiera de los técnicos que le han dirigido en el Sporting, el Manchester o en el Madrid le hayan requerido.
Si ya desde que comenzó la temporada se advirtió en Cristiano una actitud en el campo menos individualista, en las últimas semanas su aportación defensiva ha sido más que llamativa. Hasta el punto de colaborar, cuando ha sido necesario, con el centro del campo e incluso como lateral. Al margen de esas excepciones, en su zona de influencia ha doblado el número de balones que roba. Presiona, apoya, roba y pasa en mucha mayor proporción de lo que lo hacía. Y todo ello no le priva de seguir acudiendo a su cita con el gol. No marcó en Getafe, pero tampoco ningún otro delantero del equipo, y es el único partido en el que no lo ha hecho de los últimos cinco jugados.
Sin embargo, pese a que Mourinho está consiguiendo de «CR7» su máximo rendimiento, que fue el héroe del título de Copa del Rey la pasada campaña y que todo hace predecir que podría convertirse en el campeón de Liga en tres países distintos, desde Inglaterra llegan portadas sobre que, como Mourinho, Cristiano ha perdido la ilusión en el Real Madrid y quiere volverse a la Premier. «Cristiano Ronaldo quiere regresar a Inglaterra», titulaba ayer el «Daily Express» en su web. Este medio aventura que lo hará este mismo verano y añade que echa de menos Old Trafford y al que fuera su mentor en el Manchester United, Sir Alex Ferguson. Desde el club se lo toman más como un anhelo inglés que propio de Cristiano o de Mourinho.
Igual de llamativo que el del portugués es el rendimiento de esta temporada de Sergio Ramos. Siempre ha existido la duda de si el sevillano era mejor lateral o central. Ya no la hay. La solidez defensiva que aporta al equipo ubicado en la columna vertebral es mucho mayor que los beneficios que produce como lateral. Tiene mando de juego, al más puro estilo Fernando Hierro, y desde el centro ejerce de mariscal: coloca y reordena la defensa, adelanta y atrasa líneas y saca el balón jugado, con tiempo, incluso, para sumarse al ataque.
Pese a nuevo rol, Ramos sigue deslumbrando por su capacidad goleadora. El sábado marcó su tercer gol en Liga y el cuarto –al Lyon– de la temporada, amén de otro en un amistoso de pretemporada y es el séptimo máximo goleador del Madrid, tras Cristiano, Higuaín, Benzema, Callejón, Kaká y Di María. Lleva uno más que Özil. Además, con 30 tantos, es el defensa en activo más goleador junto a Iraola.
Esperando a Sahin
El madridismo espera al fichaje más ilusionante de la temporada, y Mourinho también, pero necesita tenerlo a tope para darle minutos. Después de tres partidos fuera de la convocatoria, el turco fue al banquillo en Getafe, una buena noticia aunque no jugara. Si recupera el tono físico puede ser importante en el último tramo del curso. Sahin no ha recuperado la confianza tras su larga lesión y lo ideal sería que entrase poco a poco en partidos de menos exigencia. El problema es que al Real Madrid no le esperan muchos choques de este tipo, porque se juega todo en Liga y «Champions». Si recupera su nivel, «Mou» contará con él tanto para acompañar a Xabi como a la hora de dar descanso al centrocampista vasco.
Puyol, el mejor fichaje
BARCELONA- Definitivamente, la lesión ha quedado atrás. Carles Puyol vuelve a sentirse futbolista después de más de un año de calvario, en el que pasó muchos meses sin tener un pronóstico preciso. El capitán azulgrana está rindiendo a un nivel increíble. Contagiado por una ola de jóvenes que están invadiendo el primer equipo del Barcelona, nadie corre ni pone más ganas que Puyol. Está a punto de cumplir los 34 años, pero cuando salta al campo parece que tenga sólo 20. «Es un jugador muy importante para nosotros. No sólo por su juego, sino por lo que transmite», ha repetido su entrenador en más de una ocasión.
Un calendario muy cargado, una plantilla corta de efectivos y una plaga de lesiones, han convertido los partidos del Barça en una agonía. Si los azulgrana no son capaces de cerrar el partido en la primera parte, los sufrimientos se multiplican hasta que el árbitro pita el final. Puyol, con las manos en la cabeza, no se cansa nunca de pedir calma a sus compañeros. «¡Con cabeza, con cabeza!», insistía el sábado desde el banquillo en el tramo final del choque ante la Real Sociedad. Porque Puyol ejerce de capitán dentro y fuera del campo. Es incansable.
El fantástico estado de forma del de La Pobla, coreado por el Camp Nou el sábado, está permitiendo a Guardiola ir dosificando los minutos de Piqué y Mascherano en el centro de la defensa, con el objetivo de tener a los tres lo más frescos posible para el regreso de la Liga de Campeones y el intento de remontada en la Liga.
El técnico azuglrana concedió fiesta a sus jugadores el día después de la sufrida victoria ante la Real Sociedad. La plantilla regresará esta mañana a los entrenamientos con toda la atención centrada ya en la visita copera del Valencia el miércoles. A pesar de no haber podido sentenciar la eliminatoria en Mestalla, la falta de puntería que acusan los delanteros del Barça lo impidió, el empate a uno sigue otorgando cierta ventaja a los barcelonistas. Pero no es Guardiola técnico que se fíe ni de su sombra y ya tiene sus cinco sentidos puestos en el partido ante los «ché».
El valor de las dificultades


El Atlético de Simeone aprueba su primer test serio
Combate nulo en el Calderón (0-0)
El examen se preveía peliagudo para el Atlético y así fue. El Valencia se presentó en el Calderón con su mejor ropaje –Emery sólo dejó en el banquillo a Banega y a Jonas– y demostró por qué es el líder de la otra Liga. Un equipo compacto, convencido de lo que hace y con Soldado –al que espió Vicente del Bosque desde el palco– que es una pesadilla para cualquier defensa.
Hoy por hoy el equipo valencianista aparece más cosido que el rojiblanco. Los de Emery se mueven muy bien en los espacios cortos, presionan, en defensa no se andan con contemplaciones y combinan bien el juego corto con el largo, aunque ayer fue el argentino Tino Costa el que tuvo esa misión. A su lado, Albelda era el barrendero, el que limpiaba las incursiones de Tiago, Diego y Gabi, los tres rojiblancos que jugaban por dentro.
Con esos argumentos, el Valencia salió a abortar el «efecto Simeone» y lo consiguió, especialmente en el primer tiempo. El Atlético estuvo atascado, pero sin renunciar a las virtudes que les ha inculcado su técnico. Mucha intensidad, apoyos defensivos y trabajo exhaustivo en el centro del campo. En ataque no hubo más que una ocasión de Juanfran y cinco faltas laterales que resolvió muy bien la retaguardia del Valencia. Era un Atlético que pensaba más en no encajar que en vivir en el área enemiga, en el que Juanfran se las tenía tiesas con Mathieu y Jordi Alba, los dos cuchillos que pone Emery en la izquierda para romper a las defensas rivales. Diego y Gabi echaban una mano al reconvertido lateral para evitar sus centros.
De pelearse con Soldado –un remate sólo en la hora que estuvo en el campo– se encargo Miranda. Saltaron de cabeza, se empujaron, pero la sangre no llegó al río y el delantero se fue en la segunda parte pensando en si el seleccionador habría quedado satisfecho con su actuación. En pelea, un diez, en juego y remate habrá que darle un aprobado raspado. Godín se encargaba de sacar el balón largo porque la salida a base de toques estaba casi vedada por la buena colocación del Valencia.
Juanfran apareció más tras el descanso que un primer tiempo en donde la pizarra primó sobre la inspiración; en donde el trabajo y la solvencia de unos y otros hizo que el combate fuera nulo, aunque la impresión de que el Valencia podía dar el primer puñetazo planeaba sobre el Calderón porque es un equipo con más poso que el Atlético, que está todavía en periodo de readaptación y en busca del camino correcto.
El cansancio y un poquito más de ambición en los púgiles provocaron que el combate fuera más abierto, que se crearan espacios y que las llegadas al área propiciaran ocasiones, acciones de peligro y algún que otro susto para las defensas. Un tiro de Gabi rompió las hostilidades a las que respondió Soldado con un remate que salvó Courtois, tras pase medido de Tino Costa. Se lesionó Godín en un encontronazo con Diego Alves, entró Domínguez, se calmaron los ánimos y mandaron las defensas sobre los delanteros.
Emery, quizá pensó en el Camp Nou, retiró a Soldado para que fuera Aduriz el referente ofensivo. El Valencia no cambiaba y Rami salvó una ocasión de Adrián, después fue Diego el que probó a Alves con un tiro lejano. Y es que al Atlético le costaba entrar en una poblada defensa.
En el arreón final, los rojiblancos a base de corazón y balones al área obligaron a trabajar a Alves. Adrián y Falcao tuvieron cerca en gol y en la última acción del partido hubo jugada para la polémica en un despeje del meta brasileño que pareció fuera del área. Era el epílogo a un combate nulo en el que el Atlético sigue sin encajar un gol y mantiene su intensidad.
«Debemos seguir mejorando»
El Atlético de Madrid de Simeone ya tiene cinco partidos de vida y en todos ellos hay un denominador común: nadie ha conseguido marcarle un gol. El Valencia tampoco lo logró, aunque Jordi Alba se quedó cerca con un tiro cruzado. El equipo de Emery mostró el orden habitual, pero le costó llegar con claridad a portería. A partir de la defensa, Simeone ha formado un conjunto peleón, aguerrido y rocoso. Primero consiguió romper la mala racha del equipo de no haber ganado fuera (ya lleva dos victorias) y además, ha logrado dejar siempre su portería en blanco. El Valencia era el primer rival de su nivel al que se medía y también pasó la prueba. A pesar de seguir con la casilla de goles en contra en blanco, el técnico argentino no estaba conforme del todo: «Estoy contento, pero debemos seguir mejorando mucho. El equipo está bien en agresividad, pero no estuvimos precisos. Nos faltó esa claridad en los últimos metros. En cuanto a entrega, estuvimos muy cerca de llevarnos los puntos. Pienso partido a partido. Me voy contento porque estuvimos muy ceca de ganar. El rival de hoy no era cualquier cosa», explicaba el «Cholo», que no ha tardado en convencer a la afición, la directiva y a los propios jugadores. Otra vez el equipo estuvo firme y dando la cara en un partido que fue para hombres. En otro momento, quizá con cualquier contratiempo, el bloque se hubiera venido abajo. El efecto Simeone continúa, aunque ayer perdiera la oportunidad de meterse ya en puestos europeos.
- Ficha técnica:
0 - Atlético de Madrid: Courtois; Juanfran, Miranda, Godín (Domínguez, m. 56), Filipe; Diego (Koke, m. 81), Gabi, Tiago, Arda Turan (Salvio, m. 80); Adrián y Falcao.
0 - Valencia: Alves; Miguel, Rami, Víctor Ruiz, Mathieu (Bernat, m. 83); Pablo Hernández, Albelda, Tino Costa, Jordi Alba; Piatti (Jonas, m. 68) y Soldado (Aduriz, m. 62).
Árbitro: Undiano Mallenco (C. Navarro). Amonestó a los locales Miranda (m. 32) y Falcao (m. 60) y a los visitantes Víctor Ruiz (m. 16), Albelda (m. 45) y Diego Alves (m. 90).
Incidencias: partido correspondiente a la vigésimo segunda jornada de Liga en Primera División, disputado en el estadio Vicente Calderón ante unos 45.000 espectadores.
El vuelo de David de Gea
Madrid- David de Gea es un chico sin miedo. No lo está pasando bien en el Manchester United, angustiado por sus errores y por las duras críticas que está recibiendo, pero él mira al frente. ¿Quién dijo miedo? Al portero español, que alterna titularidad y suplencia, le tocó jugar uno de los clásicos de la «Premier». Pese a todo, Ferguson confía en él y en su juventud y le sigue dando oportunidades. Con «respuestas» como la de ayer, vendrán muchas más.
De Gea disputó el importante duelo contra el Chelsea. En un partido en el que sucedieron mil cosas, con protagonismo para Mata, autor de un golazo; en el que el Chelsea se puso por delante 3-0, ventaja que el Manchester logró igualar; el protagonismo se lo llevó el portero madrileño. Porque de nada hubiera servido la reacción de los «diablos rojos» sin su estirada final, sin su vuelo a disparo de Mata para despejar a mano cambiada un balón que se dirigía a la escuadra. Y eso que todo empezó mal para el Manchester. Un gol de Evans en propia puerta, otro tremendo de volea de Mata a pase de Torres y un tercero de cabeza de David Luiz hacían temer lo peor para el United. Pero llegó la reacción y en menos de media hora, el choque estaba empatado. Rooney anotó dos tantos de penalti, el segundo más que dudoso (el árbitro era Howard Webb, ¿se acuerdan?), y Chicharito hizo el tercero. De Gea se encargó de que todo quedara ahí y de que el Manchester no se aleje más del líder City.
«Un equipazo» en Oviedo
España ya está en Oviedo para la disputa el próximo fin de semana de la primera eliminatoria de la Copa Davis ante Kazajistán. La tierra batida del Palacio de los Deportes donde comenzará la defensa de la Ensaladera conquistada hace poco más de dos meses en Sevilla ha convencido al nuevo capitán. «Está en perfectas condiciones», comenta Álex Corretja. Los kazajos recalaron antes en la capital asturiana y fueron los primeros en probar la pista. No han puesto problemas. Tampoco parecen dispuestos a plantear excesiva batalla. Su número uno, Mikhail Kukushkin, es el 64 del mundo y no es precisamente un especialista sobre arcilla roja. Tres de los cuatro jugadores españoles –Almagro, Granollers y Ferrero– tienen mejor ranking que él.
El equipo nacional tiene muy poco que ver con el de las dos últimas ediciones de la Davis. No está ninguno de los últimos campeones. Al capitán no le importa. «En Oviedo estará un equipazo», comentó Corretja al anunciar la convocatoria. Almagro ejercerá de número uno por primera vez en su vida y Ferrero –los dos jugadores que viajaron ayer desde Valencia– completará los individuales. Marcel Granollers y Marc López pelearán en el doble. Será el estreno para la pareja española en la competición. «Marçi» es el experto. Ha disputado dos partidos. En 2010, con Tommy Robredo, se impusieron a la pareja suiza formada por Wawrinka y Allegro. Un año más tarde, en cuartos ante Estados Unidos, cayó junto a Verdasco frente a los Bryan.
- Berdych, campeón en Montpellier. El checo se impuso al francés Monfils por 6-2, 4-6 y 6-3. En Zagreb, el ruso Youzhny derrotó (6-2 y 6-3) al eslovaco Lacko.
El Rayo acentúa el drama del Zaragoza


Se acabó la espera de Contador
Madrid- No debe de ser fácil competir sin saber exactamente si tus triunfos van a ser tuyos unos meses después. Así ha vivido Alberto Contador el último año y medio, desde que se conoció el 24 de agosto de 2010 que había dado positivo en un control del Tour por 50 picogramos de clembuterol. Desde ese día, el ciclista de Pinto ha estado con la cabeza en dos sitios. Por un lado, pendiente de su defensa, de intentar demostrar, ante el Tribunal de Arbitraje Deportivo (TAS) en última instancia, que la sustancia se introdujo en su cuerpo por una intoxicación alimentaria, por un solomillo. Un millón de euros se ha gastado en abogados y pruebas que demostraran su inocencia, y hoy llega la resolución. Tras varios retrasos, el TAS tiene previsto dar el veredicto hoy a mediodía.
La otra parte de su ser ha seguido en la carretera y desde aquel día en el que comenzó su pesadilla ha conquistado muchas cosas, entre ellas una Volta a Cataluña o un Giro. Ayer participó en la Challenge de Mallorca, prueba que abre la temporada en España. Lo hizo por obligación, por contrato, pero sólo compitió un día y volvió a Madrid para conocer la sentencia del TAS junto a su familia. No ha querido hacer ninguna declaración ante un día tan importante. Porque el resultado de la sentencia marcará, para bien o para mal, el futuro del pinteño. Puede ir desde la inocencia, lo que seguramente obligaría a la UCI ha cambiar su reglamentación antidopaje, al menos en lo referente a esta sustancia; hasta una sanción de varios meses a dos años, lo que supondría que le quitarían el triunfo en el Tour de 2010 y, en función de la cantidad de tiempo, también podrían desposeerle de sus éxitos del año pasado y del 70 por ciento de los ingresos que tuvo en ese 2011. Además, no podría participar en el próximo Tour o en los Juegos Olímpicos de Londres. Le quedaría la posibilidad de acudir a la Justicia Ordinaria.
Discretas actuaciones de Marc Gasol y Calderón en las derrotas de los Memphis y Raptors
Garnett, Pierce y Rondo se exhibieron ante los Grizzlies de Marc Gasol


El Rayo condena al Zaragoza (1-2)
Nubes negras, negrísimas, las que empiezan a asomar por Zaragoza. Cada día se hace más difícil creer en el milagro que, a día de hoy, supone imaginar que el conjunto maño siga en Primera una temporada más. La derrota ante el Rayo deja al equipo de Manolo Jiménez hundido en la última plaza de la clasificación, a diez puntos de la salvación. Aunque más que un tema numérico, la cosa es que las sensaciones son pésimas y mucho debe cambiar el panorama.
El gol de Hélder Postiga hizo pensar a La Romareda en el comienzo de la resurrección, pero los de Diego Costa y Michu al final mantuvieron el pesimismo en la ciudad aragonesa. Todo lo contrario resultó el partido para el Rayo Vallecano, que consiguió una de esas victorias que valen doble. Ambos equipos tienen el mismo objetivo, y los tres puntos de ayer alivian espectacularmente a los vallecanos. Además de dejar a un rival directo casi condenado, el triunfo sirve a los de José Ramón Sandoval para mantenerse a una cierta distancia de los tres puestos malditos.
Los refuerzos de invierno funcionaron bien en los madrileños, porque Joel estuvo correcto en su estreno en la portería franjirroja y Diego Costa salió del banquillo para comenzar la remontada. El delantero ha venido para hacer justo lo que mostró ayer. Aprovechar las ocasiones de gol que se le presenten. En este cometido le ayudará Armenteros, otro recién llegado, mientras que Tamudo se recupera de su lesión.
El tanto del triunfo lo hizo Michu, una de las revelaciones de la temporada y el termómetro que mide los estados de ánimo rayistas. No se le esperaba como Pichichi del equipo, pero si encuentra la portería rival su equipo sonríe. Los que no abandonan el gesto serio son los zaragocistas, que se descuelgan peligrosamente en el pozo de la clasificación.
Boston y Miami, demasiado para Marc y Calderón

La ambición del Rayo condena al Zaragoza

Alguersuari: "No me veréis por ahí"
Preciado, ¡qué canallada!
El aleccionador
Hay apellidos que no son casualidad y el del técnico que obró el milagro de sacar al Sporting del pozo cae como el parmesano sobre los macarrones.
Recurro al DRAE, fuente primigenia de conocimiento para cuantos manejamos el español. Preciado: «Precioso, excelente y de mucha estimación». Hay apellidos que no son casualidad y el del entrenador que obró el milagro de sacar al Sporting del pozo cae como el parmesano sobre los macarrones. La destitución de Preciado después de cinco años de éxitos (consolidación, ascenso y tres permanencias) es la prueba de que en el fútbol español jamás se impondrá la figura anglosajona del mánager, tan saludable y que tanta estabilidad ofrece a los clubes. Seguiremos anclados en la figura del técnico contingente, el parapeto desechable para presidentes en dificultades, la persona sin pasado que lo pone todo en juego cada noventa minutos.
Los últimos minutos de gloria nacional que vivió Preciado fueron cuando llamó «canalla», con todas sus letras, a Mourinho. El portugués lo puso cual chupa de dómine por alinear a varios suplentes en el Camp Nou, donde encajó cuatro goles menos que el Real Madrid, con todas sus estrellas, unas semanas más tarde. La respuesta del cántabro fue un exabrupto, sí, lo único que merece quien vierte una catarata de ofensas desde una posición de fuerza. En abril, cuando el Real Madrid aún conservaba esperanzas de ser campeón, el Sporting se plantó en el Bernabéu y con su victoria zanjó la Liga. «Ya perderá Mourinho. Cada vez que escupes hacia arriba, te cae encima», había dicho en lo más crudo de la polémica. Después de ganar, sólo tuvo palabras de cortesía hacia el rival. Seguro que, en silencio, «Mou» le agradece la lección.
Lucas Haurie
Demasiado corazón
En el último año y medio jamás se ha quejado y ese carácter generoso le ha impedido exigir lo que el Sporting se merece.
Como dijo Guti, ese filósofo moderno al que generaciones futuras tendrán que venir a entender: «No me veo con sesenta años en una discoteca hasta las seis de la mañana. Me veo ahora». Vds. porque no tienen corazón y están poniendo a caldo a Trejo, Damián y Gálvez por salir un ratito después de caerles un saco frente a la Real, pero no me negarán que alguna vez se habrán ido a tomar un chisme tras un disgustazo. Que las Sociedades Anónimas Deportivas son un absoluto desastre (en general y con excepciones contadas) es una constatación universal, aunque hay algunas que son especialistas en meter la pata y aliarse con piratas. En el caso del Sporting, la necesidad financiera ha abocado al club a entenderse con Doyen Group, y con eso ya está dicho todo. Están explicados algunos movimientos, por no decir que se ha abierto la cortinilla de los intereses sin máscara. Aún así, y con lo maravillosamente casta que me parece Preciado, creo que en este último año y medio se ha pasado de entusiasta. Jamás ha salido una queja sobre su plantilla, jamás ha desaparecido al final de los partidos, ha dado la cara siempre por los muchachos, por el club, por el equipo.
Ese carácter tan generoso le ha impedido exigir lo que el Sporting se merece, tragar con medianías que en cualquier otro grupo hubieran hecho el más absoluto de los ridículos. Nunca ha protestado por algo que no sea su propio trabajo, excepto cuando le tiró una colleja a «Mou», con lo majo que es «Mou». A Manolo le ha perdido ser de ese equipo al que entrenaba. Vivan los mercenarios.
María José Navarro
